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viernes, 22 de abril de 2011

Muchos de los alimentos tipo light no son en realidad light

Un alimento light es aquel que presenta un porcentaje de energía -la energía se mide en calorías y en julios- inferior a su alimento de referencia, es decir, al mismo alimento pero en su versión natural.


Para poder hablar con propiedad de un alimento light es necesario que éste parta de un alimento que ya se encuentre en el mercado (puede ser natural o manufacturado), pues sólo así podrá etiquetarse como tal.
Imagen alimentación-sana.com.ar
El menor índice de calorías se consigue al reducir o sustituir alguno de los componentes del alimento de referencia. Esto se hace bien al disminuir su cantidad de hidratos de carbono (azúcares) y sustituirlos por edulcorantes, o al reducir el aporte de grasas o emplear sustitutivos de grasas.
CONSUMER.es EROSKI analiza 52 alimentos tipo light: mayonesas, cereales para desayuno, mermelada, nata líquida, pan tostado, batidos...
Un tercio de los alimentos tipo light no son en realidad light
Todos los alimentos tipo light estudiados lucen un etiquetado deficiente, algunos ofrecen una ración menor de la habitual para presumir de una reducción de calorías, y otros incorporan mensajes que confunden al consumidor.
Según concluye el estudio, no son light ninguno de los alimentos estudiados de cereales 'tipo línea' para desayuno (Kellog's Special K y Nestle Fitness), chocolates (Santiveri Fondant, Pagesa Fondant), patatas fritas (Celigüeta light y Matutano light), galletas (Gullón ligeras y Lú Vitalínea), leche condensada (Nestle), nata líquida (Central Lechera Asturiana Cocina ligera), pan tostado (Recondo sin sal y sin azúcar, y Recondo sin grasa y sin sal) y pan de leche (Martínez integral "-grasa").
Asimismo, tampoco son light uno de los batidos de leche (Central Lechera Asturiana "vainilla bajo en grasa") incluidos en el informe y una de las mermeladas (Vieja Fábrica "fresa diet"). En cuanto al etiquetado, sólo 1 de los 52 alimentos tipo light estudiados incluye (a pesar de que deberían hacerlo) información nutricional sobre su equivalente no light, por lo que todos ellos suspenden este apartado salvo las Palmeritas Martínez integrales "+fibra, -grasa".
La principal conclusión es que los alimentos light no reducen su aporte calórico tan significativamente como cabría esperar y que lo más habitual (en el 76% de los casos, concretamente) es que sean más caros que sus referentes convencionales.
Se da la paradoja de que los productos que presumen de light sin serlo son también los que aumentan más de precio respecto a los no light: es el caso de los cereales 'tipo línea' (un 38% más caros), el chocolate (un 50%), las galletas (hasta un 63%), el pan tostado (un 50%) y el pan de leche (un 25%).
El hecho de que un alimento sea light no significa que no sea muy calórico, por lo que el consumidor también debe controlar su consumo. Es el caso de la leche condensada, la nata o las galletas (entre un 15% y un 20% menos de calorías que sus equivalentes convencionales, pero aun así muy energéticos) o el chocolate, que es incluso más calórico (alrededor de un 2%) que su correspondiente 'no light'.
Es posible que un consumidor poco iniciado en cuestiones de nutrición, a la hora de incorporar a una determinada receta una cantidad de producto, por ejemplo nata o mantequilla, si este es light, añada el doble de lo habitual porque considera que los alimentos light apenas aportan calorías con relación a los "normales".
Sólo 1 de los 52 alimentos tipo light estudiados incluye (a pesar de que deberían hacerlo) información nutricional sobre su equivalente no light
Otro tanto puede decirse de productos que se consumen sin preparación, como galletas, mahonesas, mermeladas, etc. Y se trata de un grave error dietético, porque la reducción en el aporte calórico casi nunca es tan importante. De ahí la necesidad de que los fabricantes comuniquen esta información, para que los consumidores se hagan cargo de que los alimentos light o tipo light deben consumirse también con moderación.
Edulcorantes light.
Los edulcorantes, por definición, son aditivos alimentarios que confieren su sabor dulce a los alimentos a los que se añade. Se trata de una alternativa al consumo de azúcar común (sacarosa) o de otras sustancias energéticas como la fructosa (azúcar de la fruta y la miel).
Los edulcorantes constituyen una alternativa al consumo de azúcar y permiten seguir disfrutando a muchas personas del sabor dulce, con la ventaja de que no aportan energía (o muy poca), no producen caries y no influyen en la glucemia o niveles de azúcar en sangre.
Los alimentos que emplean estos edulcorantes en lugar del azúcar, la miel o la fructosa son adecuados para personas que tienen sobrepeso u obesidad, diabetes e hipertrigliceridemia, ya que estas enfermedades obligan a limitar y controlar la ingesta de azúcares.
Sustitutos de Grasas
Las sustancias que se emplean como sustitutivos de grasas se pueden clasificar en dos grandes grupos, los miméticos y los sustitutos. Tanto unos como otros se utilizan para elaborar alimentos lácteos, salsas, lácteos helados, confituras, quesos, mayonesas, mantequillas y yogures. Los sustitutivos miméticos simulan la textura de la grasa, pero no la sustituyen totalmente, ya que no son aptos para frituras por su sensibilidad al calor y su elevado contenido en agua.
Por lo general, son compuestos químicos obtenidos a partir de hidratos de carbono o de proteínas. Los llamados simplemente sustitutos son muy similares a las grasas desde un punto de vista físico y químico. Aportan a los alimentos el sabor y la untuosidad propia de la grasa. Se utilizan en la elaboración de chocolate, confituras y alimentos horneados, y presentan la ventaja de que pueden freírse y cocinarse a altas temperaturas.
Entre los alimentos light de este tipo que encontramos en el mercado destacan la leche y derivados lácteos (yogur, queso, batidos lácteos), cacao en polvo, galletas, cereales de desayuno, pan de molde y tostado, mermelada, mantequilla, margarina, nata.
Mensajes como 'diet' o 'sin azúcar añadido' pueden ser interpretados como "menos calórico", lo que no siempre es verdad: algunos de estos productos son muy útiles y cumplen su función para personas diabéticas o con el nivel de triglicéridos elevado que no pueden ingerir azúcar, pero puede suceder que su capacidad energética sea similar e incluso superior al equivalente convencional. Éste es el caso de algunas mermeladas sin azúcar en las que no se reduce el aporte calórico porque el azúcar es sustituido por fructosa. fuente www.consumer.es

domingo, 20 de marzo de 2011

¿Cómo formar adolescentes responsables?

Ser padres de un adolescente requiere una gran dosis de paciencia y sabiduría. En esta etapa de la vida, es necesario inculcarles un sentido de responsabilidad
“Responsable”. Una palabra que de tanto decirse, ha perdido un poco de sentido. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice que responsable es “que pone cuidado y atención en lo que hace o decide”. Es decir, que cada acción o decisión genera consecuencias y uno debe hacerse cargo de ellas. Teniendo esto en cuenta, y siendo padres de adolescentes, uno de los retos más grandes es motivarlos o enseñarlos a tener un comportamiento responsable. Sin embargo, hay formas de hacerlo por ejemplo:
Demuéstrales que los quieres.
Así de sencillo: la atención positiva se traduce en pasar tiempo con ellos y demostrarles que te importan. Escúchalos y respeta sus sentimientos. Si tienes que llamarles la atención por algo, trata también de resaltar alguno de sus rasgos positivos. Puede suceder que a tu hijo(a) adolescente no le interese pasar demasiado tiempo contigo. Es normal a esa edad en la que se rebelan de los padres. Sin embargo, sigue intentando. Busca la manera. Por ejemplo, invítalo(a) siempre a compartir la cena o incluso a que la preparen juntos. Eso te dará la oportunidad de hablar de temas importantes, o de tu experiencia. Lo que pasa en la vida cotidiana es determinante para forjar la personalidad de un adolescente. Dale mucho de tu tiempo.
Si tienes que llamarles la atención por algo, trata también de resaltar alguno de sus rasgos positivos
Háblales de sexo.
Es cierto que hablar de sexo es uno de los momentos más difíciles en la relación entre los padres y los hijos adolescentes. Mucho de esto viene de que los padres sienten pudor o que les da vergüenza hablar de estos temas con sus hijos. Sin embargo, para formar adultos responsables, es muy importante que les hables de los riesgos de tener sexo sin protección. Uno, porque puede ocasionarles enfermedades de transmisión sexual –ETS- que pueden ser mortales como el VIH/SIDA o causarles complicaciones de por vida. Y Dos, porque pueden quedar embarazadas o embarazar a alguien y tener un hijo no es un juego. Es una responsabilidad para toda la vida.
No los presiones.
No le digas que te gustaría que fuera diferente o que tú ya habías hecho esto o aquello a su edad. Respeta su individualidad, pero guíalo. Por ejemplo si a tu hijo(a) adolescente le interesa hacerse un tatuaje o piercing (perforaciones) asegúrate de que entiende que corre un riesgo en cuanto a su salud, como infecciones, reacciones alérgicas, hepatitis B y C o cicatrices permanentes. Recuérdale la importancia de hacerlo en un lugar higiénico que cumpla con reglas de salubridad. Es una cuestión de responsabilidad para consigo mismo y su salud. Si puedes, ayúdalo a buscar el mejor lugar para hacerlo. Aunque no estés del todo de acuerdo. Igual, y aunque le des esa libertad, es normal que como padre o madre tengas un alto nivel de expectativas respecto a qué tipo de personas quieres que sea tu hijo o hija. Y se lo debes decir abiertamente.
Déjalo que se exprese a través de la ropa, su corte de pelo o la música que elig
Mantente al tanto de sus actividades en el Internet.
En el mundo de hoy, los adolescentes pasan mucho tiempo conectados al Internet a través de sus teléfonos o computadoras. Pertenecen a redes sociales como facebook, twitter o myspace, y han encontrado ahí una nueva forma de relacionarse. Los padres de hijos adolescentes deben estar enterados de los sitios que visitan sus hijos, puesto que hay ciertos peligros relacionados con las actividades en la Web. El hablar con desconocidos, tener sexo en la red, etc., son algunas de las cosas que suceden y los padres deben estar al tanto, para advertirles sobre los riesgos. Por eso, es una buena idea que mantengas la computadora en un área común de la casa para poder controlar los horarios en los que están conectados. Además, es una excelente idea recordarles ciertas pautas de seguridad como:
  • No compartir información personal en el Internet como dónde viven, qué hacen, etc.
  • No planear encuentros con alguien que conocen a través del Internet.
  • No mandar mensajes de texto cuando están manejando o cuando están en una clase.
  • Que hable contigo o un adulto en el que confíen cuando reciban un mensaje de correo electrónico o de texto que los haga sentir incómodos.
El hablar de que la interacción en el Internet tiene riesgos, es una buena forma de que tus hijos adolescentes entiendan que más allá de la computadora, también hay personas malintencionadas que han encontrado una manera perfecta de intimidar bajo el anonimato. Diles que son ellos los que tienen el poder de controlar la situación. Así se sentirán con el deber de ser responsables consigo mismos.
Estos consejos son sólo algunos consejos de cómo puedes relacionarte con tus hijos adolescentes. Recuerda que la clave es el diálogo y la comprensión. Ser autoritario e intolerante sólo hará que tus hijos se alejen. No se trata de que les permitas hacer absolutamente todo, pero sí de establecer puntos de encuentro en donde ellos ganen y tú también. Así seguramente van a entender y se formarán su propio criterio, algo que los hará convertirse en adultos responsable. vidaysalud.com

miércoles, 16 de marzo de 2011

Dietas para Adolescentes- Dietas Naturales

Durante los 12 y 18 los(as) adolescentes están en una etapa crítica de su crecimiento y desarrollo físico, por lo tanto ningún nutriente (vitaminas, minerales, proteínas, grasas) puede estar fuera de su dieta.
imagen teens.com.pe
Dieta para los Adolescentes. La nutrición para los adolescentes consiste en suministrar a los jóvenes que se encuentran entre los 12 y los 18 años, la suficiente cantidad de nutrientes para sus cuerpos. Durante esta etapa, su hijo adolescente tendrá que sortear grandes esfuerzos en el camino de su crecimiento. El se volverá más alto y subirá de peso rápidamente. Asegúrese de mantener a su disposición una gran variedad de alimentos y refrigerios. Esto le dará suficientes nutrientes en los alimentos que él consume. Los nutrientes son las calorías, las proteínas, la grasa, las vitaminas y los minerales. 
Cuidados: Necesidad de nutrientes: La cantidad de calorías y proteínas que su hijo adolescente necesita depende de su edad y peso. Divida las libras que pesa su hijo por 2.2 para que calcule el peso en kilogramos. La cantidad de calorías y proteínas que son necesarias para el crecimiento es mayor si su hijo participa en actividades deportivas. Pregúntele a su médico cual sería el peso ideal para su hijo adolescente en cada una de las fases del crecimiento. Esto puede ayudarle a subir o bajar el suministro de calorías para permanecer en el peso ideal.
Calorías: De 12 a 14 años: aproximadamente 45 a 55 calorías por kilogramo de peso. De 15 a 18 años: aproximadamente 40 a 45 calorías por kilogramo de peso
Proteínas: De 12 a 14 años: aproximadamente 1 gramo por kilogramo de peso. De 15 a 18 años: aproximadamente 0.9 gramos por kilogramo de peso. 
Vitaminas y minerales: Su hijo adolescente no necesita tomar vitaminas o minerales adicionales si él sigue una dieta bien balanceada. Antes de darle suplementos vitamínicos o minerales a su hijo adolescente, hable con su médico.
Cambiando los hábitos alimenticios: Los adolescentes viven frecuentemente muy ocupados en la escuela, el trabajo y las actividades deportivas. Ayúdele a planificar el día, si él no puede estar en la casa a la hora de las comidas. Envíe con él refrigerios saludables o almuerzos empacados. Esto le evitará que consuma comidas poco saludables. Puede llevar refrigerios adicionales o alimentos que él pueda preparar rápidamente.
Su hijo adolescente también puede aprender de sus buenos hábitos alimenticios. Enséñele con su ejemplo y elógielo cuando elija buenos alimentos. Durante esta época trate de no criticar su apariencia. Los adolescentes se preocupan con mucha facilidad por su imagen corporal. Si están comiendo mucho o muy poco puede afectar su crecimiento. Si está preocupado acerca de los hábitos alimenticios de su hijo, hable con su médico.
Alternativas para los grupos de alimentos
Dele a su hijo adolescente al menos una porción al día de alimentos ricos en vitamina. También necesita una porción diaria de alimentos ricos en vitamina A. Estos incluye espinaca, calabacín, zanahorias  o patatas.
Elija carnes magras, pescado y alimentos avícolas, para su hijo adolescente. También dele leche al 2% y productos lácteos bajos en grasa después de los 2 años de edad para limitar el consumo de grasas saturadas. Evite los alimentos sofritos y los postres con alto contenido de grasa excepto en ocasiones especiales. Esto baja las probabilidades de contraer enfermedades cardíacas cuando llegue a la edad adulta.
El menú de muestra que tiene 3000 calorías que mencionamos más adelante le ayudará a planear las comidas y los refrigerios. Si su hijo adolescente necesita más calorías, agregue diariamente más productos de cada uno de los grupos de alimentos.
Tamaño de las porciones:
Use la lista del tamaño de las porciones para que mida bien los alimentos y bebidas.
1-1/2 tazas (12 onzas) de líquido equivale al tamaño de una lata de gaseosa.
1 taza (8 onzas) de alimentos equivale al tamaño de un puñado grande.
1/2 taza (4 onzas) de alimentos equivale a medio puñado grande.
1 onza de queso equivale más o menos a un cubo de 1 pulgada
2 cucharadas equivalen más o menos al tamaño de una nuez grande.
1 cucharada equivale más o menos al tamaño de la punta de su dedo pulgar (desde la última falange).
1 cucharadita equivale más o menos al tamaño de la punta de su dedo meñique (desde la última falange).
Una porción equivale al tamaño de la comida después de cocinarla. Tres onzas de carne cocida equivalen aproximadamente al tamaño de baraja de naipes.
Porciones diarias para un adolecente
Panes y almidones: La mayoría de los adolescentes necesitan de 5 a 10 porciones diarias. 
Frutas: La mayoría de los adolescentes necesitan de 3 a 5 porciones diarias. Una porción es más o menos la cantidad que mencionamos a continuación.
Carne / Sustitutos de la carne: La mayoría de los adolescentes necesitan de 3 a 5 porciones diarias. 
Leche o yogur: La mayoría de los adolescentes necesitan de 4 a 5 porciones diarias. Una porción es igual a 1 taza de leche o yogur bajo en grasa. 
Vegetales: La mayoría de los adolescentes necesitan de 2 a 3 porciones diarias. Una porción es más o menos la cantidad que mencionamos a continuación: 1/2 taza de vegetales cocidos o 1 taza de vegetales crudos, 2 tazas de verduras para ensalada, 1 taza de jugo de vegetales o de tomate
Su adolescente debería comer solamente la cantidad suficiente de alimentos para suplir su necesidad de calorías
Grasas: La mayoría de los adolescentes necesitan de 2 a 4 porciones diarias. Una porción es más o menos la cantidad que mencionamos a continuación. 6 almendras o 10 maníes. 2 cucharadas de crema de queso, aguacate, o aderezo bajo en grasa para ensaladas, 1 cucharadita de aceite, margarina, mayonesa o mantequilla, 1 cucharada de aderezo para ensaladas
Dulces y postres: Consuma solamente lo suficiente de este grupo para que se mantenga en un buen peso corporal. Muchos adolescentes pueden comer de 1 a 3 porciones a la semana sin que suban demasiado de peso. 
Recuerde que el exceso de dulces y postres también puede tener efecto en los problemas de la piel, como el acné. Una porción es una cantidad mediana, como 1/8 de un postre (pie), 1/2 taza de helado de crema, una galleta de 3 pulgadas, 1/2 taza de budín o 2 galletas pequeñas.
Acuerdos sobre su cuidado: los padres tenemos el derecho de participar en el plan de cuidado de nuestros hijos. fuente de información http://dietasparaadelgazar.jaimaalkauzar.es



miércoles, 2 de marzo de 2011

Consumir frutas y verduras, mejora el tono de la piel y adelgaza

Comer frutas y verduras, como las zanahorias o los tomates, proporciona un tono de piel dorado más saludable que tomando sol. Un equipo de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, ha descubierto que las personas que consumían más frutas y verduras diarias tenían un color de piel más dorado gracias a unas sustancias denominados carotenos.
Se trata de antioxidantes que ayudan a absorber los compuestos dañinos producidos por el estrés y las tensiones de la vida diaria, especialmente cuando el cuerpo están combatiendo una enfermedad. Los carotenos son responsables del color rojo de frutas y verduras y son importantes para el sistema inmune y el reproductivo en los seres humanos.
El color del sol o el de los carotenos. Ian Stephen, director del estudio, cuyos resultados se han publicado en Journal Evolution and Human Behaviour, asegura que "la mayoría de la gente piensa que la mejor manera de mejorar el color de la piel es tomar el sol, pero nuestra investigación ha demostrado que comer mucha fruta y mucha verdura es, en realidad, más efectivo".
"Hemos descubierto que, dando la opción de elegir entre el color de piel causado por el sol y el causado por carotenos, la gente prefiere el color de la piel generado por los carotenos, así es que si se quiere conseguir un color de piel más atractivo y saludable, lo mejor es consumir una dieta saludable que incluya mucha fruta y vegetales que tumbarse bajo el sol", dice Stephen.
Los jugos de frutas y verduras tienen acciones específicas que fortalecen, revitalizan, depuran, ayudan a reconstituir las células, desintoxican y energizan el cuerpo. Para que esta clase de terapia tenga buen efecto terapéutico, o revitalizante, las frutas y verduras deben estar maduras, frescas, íntegras, naturales y libres de productos químicos».
Las verduras, además de sus componentes vitamínicos y minerales, contienen clorofila, que tiene grandes propiedades terapéuticas; como resultado de ser la asimiladora de la energía solar y, produce el intercambio entre oxígeno y bióxido de carbono.
La variedad de los jugos o bebidas es importante para tener equilibrio, principalmente cuando se relacionan con las estaciones. Así, tenemos que las temporadas de preparación o preventivas son las primaveras y el otoño; o sea que es conveniente durante esas estaciones ingerir los alimentos que la naturaleza nos brinda, para preparar el cuerpo a los cambios climáticos con su respectiva carga de enfermedades, como la gripe o catarro, la bronquitis, las neumonías y otras en el invierno, o las afecciones típicas del verano, como son las infecciones intestinales, alergias, deshidratación, etc.
Existen frutas que por sus componentes nos resultan extraordinarios para depurar y desintoxicar el cuerpo, como son los jugos naturales de uva, manzana, zanahora, naranja, en temporada el mango, la zarzamora y el durazno; la duración de la desintoxicación va de 5 a 12 días claro que con una alimentación de poco residuo y natural.
La importancia de los jugos de las verduras, hierbas y frutas es para limpiar el organismo de tóxicos y hacer funcionar adecuadamente cada órgano del cuerpo, por ello sugiere integrar al régimen de alimentación un alto consumo de jugos para disminuir diversos problemas y padecimientos.
Una combinación que resulta excelente para bajar el colesterol es la toronja con apio, perejil y sávila; el jugo de naranja con levadura de cerveza y apio es para un remineralizar y vitaminizar el organismo; un fortificante es el jugo de zanahoria, apio, berenjena, perejil, berros, cebolla morada y ajo; para la limpieza del organismo conviene combinar piña, apio y acelgas; otro restaurador y depurador del organismo son las uvas, la zarzamora, las espinacas o los berros.
El especialistas en tratamientos naturales indicó que al momento de elegir los jugos de las frutas se recomienda tomar en cuenta su base líquida, es decir, la particularidades para su digestión en el intestino delgado, como podrían ser: los azúcares, los almidones o féculas y las grasas, mismas que son degradadas y posteriormente absorbidas por el hígado.
En tanto, el jugo de las verduras ayudan a evitar el estreñimiento, al igual que algunas frutas (excepto las secas),  la forma de ingerir los jugos es poco a poco o trago a trago, buscando siempre el deleite al retenerlos en la boca por un momento y al mezclarlos con la enzima proveniente de las glándulas salivales para iniciar su digestión. «Todos los jugos son nutritivos y la forma más adecuada de tomarlos es una hora antes del desayuno o de dos a tres horas después de la comida, nunca junto con los alimentos».
Existen terapias exclusivamente a base de jugos, sin otro alimento adicional, pero lo recomendable es la supervisión de un médico naturópata o nutriólogo alternativo, para conocer con precisión la cantidad, la indicación, el uso, la frecuencia y la duración del tratamiento. fuente 20minutos.es